Aliens, el regreso (1986), de James Cameron
La frase tan manida de “nunca segundas partes fueron buenas”, no tiene desde hace años ningún sentido. Ni para decir que una secuela es mejor que la original, o que si la original es insuperable. Con ‘Aliens’ de James Cameron vamos a ver como una película sigue su propio camino y sin abandonar la idea original. Lo que sí puedo adelantaros, es que es una maravilla desde su construcción, a lo que vimos en pantalla.
Aliens, el regreso: Una batalla diferente
«Tras abandonar la Nostromo unos segundos antes de su destrucción, Ripley ha permanecido 57 años a la deriva por el espacio. Cuando por fin es rescatada, descubre que el planeta LV-426 ha sido colonizado durante su hibernación. Como los colonizadores no se han encontrado nada extraño en los 20 años que llevan sobre ese planeta, la historia de Ripley acerca del alienígena es recibida con incredulidad. Pero cuando se pierde comunicación con la colonia, la Compañía contacta con ella y le ruega que acompañe a una expedición de marines espaciales al planeta. En un principio se niega, pero en el fondo sabe que el único modo de acabar con la pesadilla que le espera cada vez que cierra los ojos es volver a enfrentarse a ella.»

Si tuviera que elegir secuelas que han tenido un enorme peso por la original, sería ‘2010: Odisea 2’ (Peter Hyams, 1984) con ‘2001: Una Odisea en el Espacio’ (Stanley Kubrick, 1968), ‘Blade Runner 2049’ (Dennis Villeneuve, 2017) con ‘Blade Runner’ (Ridley Scott, 1982), o ‘Doctor Sueño’ (Mike Flanagan, 2019) con ‘El Resplandor’ (Stanley Kubrick, 1980), y alguna más de dejaría.
James Cameron, con ‘Aliens’, tenía esa misma losa enorme de hacer una secuela de una de las más grandes películas de terror y ciencia ficción que se habían hecho: ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott. Y nadie puede poner en duda que salió más que airoso.

Cameron es un auténtico fan de la ciencia ficción desde joven, ya fuera a través de los cómics, novelas, y el cine, donde fue gracias a ‘2001: Una Odisea en el Espacio’ que se aficionó al género. Había trabajado en producciones de Roger Corman como ‘Batalla más allá de las estrellas‘ o ‘La galaxia del terror‘, y colaboró como co-supervisor de efectos especiales y creando matte paintings en ‘1997: Rescate en Nueva York‘, de John Carpenter. Y después debutó como director con ‘Piraña 2: Los Vampiros del mar’ (1981), un película que fue un fracaso en taquilla.
El guión de ‘Terminator’ (1984) ya se había movido por los estudios, y esto hizo que Cameron estuviera en el punto de mira de los productores Walter Hill y David Giler, y antes que empezara a rodarla, recibió las primeras ideas para que preparara el guión de la secuela de ‘Alien, el Octavo Pasajero’.
Al principio el guionista David Giler quería hacer una secuela que se moviera entre ‘La Presa’ —dirigida por Walter Hill, que también estaba en el guión de ‘Aliens’— y ‘Los Siete Magníficos’, donde la base era que Ripley era rescatada y vuelve al planeta acompañado por un grupo de soldados. Pero Cameron hizo algunos cambios. Se inspiró en su propio relato, ‘Mother’, que iba de una criatura que intentaba proteger a su progenie, y donde se veían los conceptos de la “terraformación”, la corporación que quería controlar a la criatura, y también el término “xenoformo”. Así que imaginaos a James Cameron con tres escritorios trabajando en el guión de tres películas al mismo tiempo: ultimando los detalles de ‘Terminator’, escribiendo ‘Rambo: Acorralado – Parte 2’, y comenzando con ‘Aliens’.

Justo con lo que estaba escribiendo, no es de extrañar que nos encontremos ante una cinta de acción con componente bélico llena de explosiones, tiroteos, camaradería militar y monstruos, sin abandonar del todo el terror. Una gozada del género.
Y todo esto alrededor del personaje de Ellen Ripley. Un personaje donde se aprovecharía el trauma de lo que ocurrió en la Nostromo para darle más profundidad emocional y que buscaba superar ese trauma. Pero aquí ya iba a haber un gran problema.
La producción de Aliens: Infierno y maravilla
Uno de los mayores problemas a los que se iba a enfrentar James Cameron era que Sigourney Weaver no quería repetir el papel. Y para el director, sin ese personaje y actriz, que era, el centro de gran parte del drama y la trama de la película, no habría película. Después de una duras negociaciones, Weaver aceptó. Quizá lo más difícil era convencerla en que Ripley iba a utilizar armas de asalto, algo que a Weaver no le hacía gracia, ya que es una activista antiarmas. Al final aceptó sólo cuando se le convenció que Ripley sólo las utilizaría como último recurso para su supervivencia y para salvar a Newt.

Cameron contó con el inestimable trabajo de Syd Mead (diseñador industrial y que estuvo en el concept art de ‘Blade Runner‘) para dar forma a las naves y los entornos futuristas. Pero fue el propio Cameron quien hizo los primero bocetos de la Reina Alien. Y gracias al trabajo de Stan Winston, dieron vida a una de las madres alienígenas más famosas del séptimo arte.
Es que todos los efectos especiales de ‘Aliens’ son una maravilla artesanal. Tenemos maquetas, matte paintings, proyecciones, animatronics, trajes y maquinaria. Todo integrado en una central eléctrica abandonada, consiguiendo gran realismo. El humo y una iluminación magnífica, le daban una atmósfera sucia y claustrofóbica tanto en esos pasillos laberínticos de la colonia, como en el nido de los Aliens.
Marines espaciales contra xenoformos
Como he comentado Sigourney Weaver le da mucha más profundidad al personaje de Ripley con ese trauma que tiene que superar, y también como esas heridas la han endurecido. Pero hay que resaltar la relación entre ella y Newt. Encuentra en ella una segunda oportunidad, ya que perdió a su hija por le tiempo que pasó en el hiper sueño. Esto llevará a una lucha titánica de madre contra madre al enfrentarse a la Reina Alien, que protege a sus hijos casi como la propia Ripley a Newt. Salvajismo alienígena contra astucia humana, donde Ripley nos dejó una frase brutal y memorable: “¡Aléjate de ella, puerca!”.

El resto del reparto también está genial. Michael Biehn, que ya había trabajado con Cameron en ‘Terminator’, se incorporó en el último momento para interpretar al cabo Hicks, papel que iba a interpretarlo James Remar, pero éste fue arrestado. Biehn nos da un soldado que sigue las órdenes dadas, pero sin dejar atrás la parte humana que hace que ayude y confíe en Ripley todo en todo momento. La química entre ellos es genial.

Inolvidable tanto Bill Paxton (‘Escalofrío’, ‘Los viajeros de la noche’, ‘Mentiras Arriesgadas’), como el soldado que da un buen alivio cómico, pero sin parecer un payaso, como la genial Jenette Goldstein (‘Terminator 2’, ‘Los viajeros de la noche’) como la dura soldado Vasquez. Ambos nos dejan algunas líneas de diálogos inolvidables. Y sin olvidar a Lance Henriksen como el androide Bishop, y Al Matthews como el sargengo Apone. Que por cierto, Matthews parece tan auténtico en el papel porque fue marine en la vida real. Todo el equipo recibió entrenamiento por un oficial de la SAS, así que sirvió para crear esa camaradería que vemos entre todos ellos.
Conclusión
‘Aliens, el regreso’ es una auténtica maravilla. Una de esas secuelas que no tienen nada que envidiar a la original. El terror se cambia por la acción militar contra monstruos, y aun así, no abandona la atmósfera y el espíritu de ‘Alien, el octavo pasajero’. También fue la que expandió ese universo, y que vimos reflejado en los primeros cómics que salieron.
El trabajo técnico y visual es brutal, que nos va dando sensación de peligro, claustrofobia, tensión, e incluso épica. Y donde no podemos olvidar que Sigourney Weaver terminó de convertir a Ripley en un personaje icónico del género.
Ficha Técnica
- Título original: Aliens
- Año: 1986
- Duración: 150 min.
- País: EEUU
- Director: James Cameron
- Guión: James Cameron (Historia de: James Cameron, Walter Hill, y David Giler. Basado en los personajes creados por Dan O’Bannon y Ronald Shusett)
- Reparto: Sigourney Weaver, Michael Biehn, Lance Henriksen, Bill Paxton, Carrie Henn, Jenette Goldstein, Al Matthews.
- Música: James Horner
- Fotografía: Adrian Biddle